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“Devastados y profundamente afectados”: el fiscal Timothy Shugrue tras la muerte de Biagio Kauvil

  • alexahnder
  • hace 3 días
  • 3 Min. de lectura

HINSDALE — “Devastados, molestos y profundamente afectados”. Así describió el procurador del distrito, Timothy Shugrue, el estado de ánimo de las fuerzas del orden tras el trágico incidente ocurrido la semana pasada en Hinsdale, que terminó con dos oficiales heridos y la muerte de Biagio Kauvil. Los agentes lesionados en un inicio fueron trasladados al Berkshire Medical Center para recibir atención médica de emergencia tras un enfrentamiento armado en la vivienda de Off South Street donde Kauvil se alojaba.


De acuerdo con el procurador, la frustración entre los oficiales no se debe al hecho de haber resultado heridos, sino al contexto en el que se desarrolló la situación. Las autoridades indicaron que Kauvil habría estado atravesando una crisis de salud mental antes de comunicarse con el 911 en busca de ayuda. Según explicó Shugrue, el residente quien también había contactado previamente al FBI, manifestaba pensamientos paranoides y delirantes tanto en redes sociales como en llamadas a distintas agencias, lo que enmarcó el operativo como una intervención de salud mental que terminó de manera fatal.


Biagio Kauvil atravesaba por una crisis mental al momento del incidente
Biagio Kauvil atravesaba por una crisis mental al momento del incidente

Durante la conferencia de prensa realizada al mediodía, poco después de reunirse con la familia de Kauvil, el procurador calificó el hecho como “una escena horrífica y profundamente triste”. Si bien amplió detalles que ya habían sido mencionados el día anterior, reconoció que aún quedan muchas preguntas sin respuesta y que la investigación sigue en curso. Shugrue evitó pronunciarse sobre decisiones clave del operativo, como la orden de forzar la puerta del dormitorio donde se encontraba Kauvil, el forcejeo de aproximadamente 46 segundos que culminó con un disparo fatal en la cabeza, o la posibilidad de que algún oficial enfrente cargos.


La policía informó que el sargento de Hinsdale, Dominick Crupi, recibió un disparo en la mano efectuado por Kauvil, proyectil que atravesó su extremidad y alcanzó el chaleco antibalas del jefe de policía Shawn Boyne. Además, Crupi fue herido en el codo por un disparo realizado por otro oficial durante el operativo. El sargento fue dado de alta el viernes del Albany Medical Center. Shugrue señaló que su oficina no divulgará los nombres de los oficiales involucrados, a pesar de que estos ya circulan en redes sociales, y aclaró que Kauvil no era buscado por el FBI, desmintiendo rumores que se habían extendido en la comunidad.


Según la cronología oficial, poco antes de las 10 de la mañana la policía de Hinsdale acudió a la vivienda para realizar un chequeo de bienestar y solicitó apoyo del Departamento de Policía de Dalton. Aproximadamente media hora después, Kauvil realizó otra llamada al 911, reiterando sus temores aunque señalando que podría estar bien. Esa comunicación duró cerca de 16 minutos y, de fondo, se escuchaba a una mujer o niña intentando establecer contacto a través de la puerta. Alrededor de las 10:50 a.m., la policía confirmó que una ambulancia estaba lista para trasladarlo a una evaluación psiquiátrica, pero posteriormente se tomó la decisión de ingresar por la fuerza al dormitorio, solicitando además limitar el tráfico radial para no intensificar su agitación.


"Creo que uno de los mensajes que se desprende de todos estos casos es que la salud mental debe formar parte del sistema de justicia penal, y debe ser un componente central cuando enfrentamos situaciones en las que una persona atraviesa una crisis de salud mental, no está pensando con claridad y, como ocurrió en este caso en particular, pedir que lo maten resulta profundamente perturbador”, señaló el procurador.


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