Reyes Magos en Pittsfield: Melchor, Gaspar y Baltasar celebran la tradición en St. Stephen’s Church
- alexahnder
- 7 ene
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Actualizado: 7 ene
Melchor, Gaspar y Baltasar regresaron la noche del seis de enero al corazón de los Berkshires. Esta vez lo hicieron en la parroquia St. Stephen’s Church, en Pittsfield, donde niños y adultos se reunieron para celebrar el tradicional corte de la Rosca de Reyes en una velada cargada de memoria, sabor y alegría.
El encuentro, que celebró su quinta edición, fue organizado por Mariam Orengo Irrizary, coordinadora de los banquetes puertorriqueños Gustitos Boricua y miembro de la cooperativa Las Cocineras Latinas. Bajo su guía, la comunidad vivió una noche que muchos recordarán como un abrazo colectivo, donde la tradición se sirvió como en muchos otros hogares de latinoamerica en platos calientes y sonrisas compartidas.

“Como trabajo para la comunidad, me gusta crear actividades que nos unan”, expresó Mariam. “Quise traer un pedacito de mi isla, Puerto Rico, y también poder regalarles algo a los niños”. Para ella, esta celebración nace de una tradición familiar muy querida: la noche del 5 de enero, cortar yerbas y dejarlas bajo el árbol para que los Reyes Magos las recojan y, a cambio, dejen regalos a los niños que se han portado bien.

Esta vez no hubo yerbas, pero sí chocolate caliente, pan, pollo, arroz y mucha diversión. Esos fueron los ingredientes que dieron sabor a la noche del seis de enero, una fecha que en muchos países de Latinoamérica se vive en familia, alrededor de la mesa y la conversación, como ocurrió ayer en Pittsfield.
La rosca por supuesto no faltó. Y como dicta la tradición, a quien le toca el muñequito suele corresponderle cocinar el Día de la Candelaria. Pero Mariam decidió darle un giro especial: “Aquí premiamos a quien le toque, le damos un regalo. También me gusta mezclar la bomba y la plena de Puerto Rico e integrar a personas de otros países, para que aprendamos unos de otros y celebremos nuestras distintas culturas”.
A pesar de los contratiempos, como la cancelación de las bailarinas a último momento y la dificultad para encontrar un espacio, Mariam no se dio por vencida. Con el respaldo de la comunidad y el apoyo de Manos Unidas, Roots & Dreams y Mustard Seeds Inc., llegaron los regalos, la comida y los recursos necesarios para que la celebración siguiera adelante.
Al final, lo esencial quedó claro: felicidad, integración y amor. “La idea es dar regalos, hacer felices a los niños y compartir en familia”, dijo Mariam, con la mirada puesta en el futuro expresó: “Me gustaría que el próximo año se sumen más personas y haya más donaciones para hacerlo aún más grande, siempre con respeto y cariño”.
Porque no hay mejor regalo que ver a los niños reír, comer y bailar, mientras una comunidad entera se reconoce y celebra unida sus tradiciones.





