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PRUEBAS DE CALIDAD DEL AIRE EN PITTSFIELD HIGH SCHOOL SOLO ABARCARON CUATRO SALONES

hace 10 minutos
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PITTSFIELD — Una evaluación ambiental presentada públicamente por funcionarios municipales como evidencia de que Pittsfield High School era segura en términos de calidad del aire se limitó a cuatro salones y no determinó las condiciones de la totalidad del edificio, aclararon representantes de Atlas Technical Consultants durante la reunión del Comité Escolar del miércoles 9 de septiembre.


La aclaración surgió después de que Ciara Batory, integrante del Comité Escolar, cuestionara el alcance de las pruebas y las declaraciones realizadas previamente por el alcalde Peter Marchetti, quien también preside el Comité Escolar.


Durante la reunión de la School Building Needs Commission del 1 de septiembre, Marchetti había informado que las pruebas de calidad del aire y del agua realizadas en Pittsfield High School habían arrojado resultados favorables.


Sus declaraciones fueron recogidas el 8 de septiembre por iBerkshires en un artículo titulado “PHS Passes Air, Water Quality Testing”. Marchetti dijo entonces que los resultados indicaban que era seguro permanecer en la escuela desde el punto de vista de la calidad del aire y del agua. También describió posteriormente los resultados como “autorizados para seguri adelante”.


Sin embargo, durante la reunión del Comité Escolar del miércoles, Atlas aclaró que su evaluación de calidad del aire se había limitado exclusivamente a los salones 102, 103, 104 y 116.


Atlas realizó la evaluación limitada de calidad del aire después de que surgieran preocupaciones sobre las condiciones del aire interior en esa zona de la escuela.


Atlas examinó los salones relacionados con esas preocupaciones y espacios cercanos para determinar si existía algún problema que pudiera afectar la calidad del aire interior.


Batory cuestionó cómo los resultados obtenidos en cuatro salones podían utilizarse para describir las condiciones de toda la escuela.


“Fue una evaluación limitada de la calidad del aire, limitada a esa área”, respondió uno de los representantes de Atlas. “No hicimos suposiciones, recomendaciones ni conclusiones sobre el resto de la escuela”.


Batory preguntó entonces directamente si el informe de Atlas del 5 de agosto concluía que Pittsfield High School, como edificio completo, había sido autorizada o considerada satisfactoria en términos de calidad del aire.


La respuesta del consultor fue: “No”.


El intercambio puso bajo escrutinio las declaraciones que Marchetti había realizado públicamente sobre los resultados.


Durante aquella reunión de la School Building Needs Commission, el alcalde había adelantado que los informes y representantes capaces de explicarlos con mayor detalle serían llevados ante el Comité Escolar para compartir los resultados con la comunidad.


Ya frente al Comité Escolar, Batory señaló que las declaraciones públicas podían transmitir la impresión de que todo Pittsfield High School había sido evaluado.


“Usted declaró públicamente que el edificio era seguro, pero solamente se evaluaron cuatro salones”, dijo Batory. “Hay niños asistiendo a clases en ese edificio”.


Marchetti defendió su interpretación de los resultados, aunque posteriormente precisó que se refería a los espacios que habían sido examinados.


“Estoy diciendo que esos cuatro salones están bien”, manifestó.


Pittsfield High School tiene aproximadamente 284,301 pies cuadrados. La evaluación de Atlas no comprendió todos los salones, espacios comunes, componentes del sistema de ventilación ni otras zonas del edificio.


Los representantes de la compañía aclararon que esto tampoco significa que las áreas que no fueron examinadas sean inseguras. La limitación consiste en que Atlas no recopiló información suficiente para emitir conclusiones sobre la calidad del aire de esos espacios.


La compañía explicó que este tipo de evaluación normalmente responde a una queja o preocupación específica y no funciona como una inspección preventiva de cada espacio de una escuela. Si surgieran preocupaciones similares en otras partes del edificio, esas áreas tendrían que evaluarse por separado.


Durante la inspección, Atlas midió la temperatura, el monóxido y dióxido de carbono, el formaldehído, los compuestos orgánicos volátiles y las partículas respirables. Esas mediciones estuvieron dentro de los parámetros utilizados por la empresa en los cuatro salones evaluados.


Sin embargo, el estudio también identificó varios asuntos que requirieron atención.


Los salones 103 y 104 registraron una humedad relativa ligeramente superior a la recomendación utilizada para prevenir condensación y crecimiento de moho. La humedad fue de 66.6% en el salón 103 y de 65.5% en el 104. Atlas recomendó monitorear ambos espacios y utilizar deshumidificación adicional cuando fuera necesario.


El consultor explicó que esos niveles se encontraban apenas por encima de la referencia de 65% y que no resultaban inusuales durante una temporada húmeda en Nueva Inglaterra.


Las muestras de aire también produjeron un MoldScore de 209 en el salón 103 y de 282 en el 104. De acuerdo con la metodología del laboratorio, una puntuación de entre 150 y 250 representa una probabilidad moderada de que las esporas provengan de una fuente interior, mientras que una puntuación superior a 250 representa una probabilidad alta.


Batory cuestionó por qué el resultado de 282 no había sido destacado cuando las pruebas fueron descritas públicamente como favorables.


Atlas explicó que no existen estándares sanitarios universales para establecer qué concentración de moho en el aire resulta aceptable. Por esa razón, los resultados interiores se comparan con una muestra tomada en el exterior y se interpretan junto con una inspección visual.


El informe determinó que existía una probabilidad de moderada a alta de que las esporas detectadas en los salones 103 y 104 se originaran en el interior. Sin embargo, Atlas señaló que el personal de mantenimiento había realizado una limpieza profunda inmediatamente antes de tomar las muestras, lo que pudo haber levantado polvo y esporas acumuladas.


La concentración total de moho en cada muestra interior permaneció por debajo de la registrada en el exterior del edificio, y la empresa tampoco encontró durante su inspección visual evidencia que indicara un problema extendido de moho.


Atlas recomendó repetir las pruebas después de permitir que las partículas levantadas durante la limpieza se asentaran.



La inspección de superficies también detectó crecimiento activo de moho del género Cladosporium en el interior de una unidad de aire acondicionado instalada en una ventana y en el empaque de un refrigerador del salón 116.


Atlas recomendó limpiar o reemplazar la unidad, limpiar el empaque del refrigerador, utilizar una aspiradora con filtro HEPA y monitorear la humedad. Los consultores describieron esos hallazgos como problemas localizados de limpieza y mantenimiento y no como evidencia de contaminación generalizada.



El informe también advierte que la inspección se limitó a zonas accesibles y que no se realizaron procedimientos destructivos para examinar espacios ocultos. Por esa razón, Atlas señaló que materiales como moho, asbesto, plomo o PCB podrían existir en áreas que no pudo inspeccionar.


La compañía aclaró que se trata de una limitación estándar incluida en sus reportes y no de una recomendación específica para efectuar nuevas pruebas en Pittsfield High School.


Batory también preguntó si la enfermera escolar y las familias de estudiantes con asma u otras afecciones respiratorias habían sido informadas sobre los resultados. Marchetti no pudo confirmar durante la reunión si esa comunicación se había realizado.


Después de los cuestionamientos, Marchetti y otros funcionarios manifestaron estar dispuestos a seleccionar salones ubicados en distintas partes del edificio para efectuar pruebas adicionales.



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