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Entrevista con Biassini Segura, actor de la Pena Máxima 2.

hace 2 horas
6 min de lectura

¿Qué sucede cuando la pasión por el fútbol se interpone en uno de los días más importantes de una familia? Esa es la premisa de La pena máxima 2, una comedia colombiana que llegará a las salas del Teatro Mahaiwe en Great Barrington este 31 de octubre, y que combina el humor, los enredos familiares y la emoción de un país que sueña con clasificar al Mundial.

En Somos Berkshires conversamos con el actor colombiano Biassini Segura para conocer más sobre esta producción, su trayectoria artística y los desafíos de hacer comedia en un cine que busca conectar con públicos más allá de sus fronteras.



1. Como actor colombiano, ¿qué significa para ti presentar tu trabajo personalmente ante una comunidad latina que vive lejos de su país de origen?


Es muy especial, porque uno va entendiendo que el trabajo que se hace como actor no termina solamente cuando se apagan las luces o cuando se acaba de rodar una película. Las historias empiezan a vivir en la gente, y poder encontrarse con esas personas, especialmente con colombianos y latinos que están lejos de su país, tiene algo muy bonito.


Creo que, cuando uno está lejos de casa, el vínculo con lo propio se vuelve distinto. Una historia, un acento, una palabra o una forma de reírse pueden conectarte de nuevo con un lugar al que quizás extrañas. Y poder ser parte de ese encuentro, así sea por un rato, es un privilegio. Además, para mí actuar siempre ha tenido que ver con encontrarnos en nuestra humanidad, con reconocer que, aunque vengamos de lugares distintos, nos pasan cosas muy parecidas. Poder compartir eso personalmente con el público es cerrar un círculo: la historia deja de ser solamente de unos y empieza a ser de todos.


2 ¿Has tenido experiencias con espectadores migrantes que hayan cambiado tu manera de entender el impacto de tu trabajo?


Pienso que, para una persona que ha migrado, reírse de ciertas cosas que reconoce de su país, de sus costumbres o de nuestra manera tan particular de ver la vida puede ser una forma de sentirse en casa por un momento. Y eso me parece muy poderoso. Como actor, uno trabaja imaginando lo que le puede pasar al público, pero esos encuentros te recuerdan que la obra ya no te pertenece del todo. Cada persona la completa desde su propia historia. Y si, además de hacer reír, logras que alguien se sienta acompañado, reconocido o un poquito más cerca de casa, entiendes que tu trabajo puede llegar mucho más lejos de lo que imaginabas.



3. El humor colombiano hay una identidad muy particular, pero ahora esta película llegará a una audiencia multicultural en Massachusetts. ¿Qué elementos de ese humor consideran comunes en Latinoamérica y cuáles creen que solamente alguien que ha crecido en Colombia puede comprender completamente?


Creo que hay algo que compartimos los latinoamericanos y es esa capacidad de encontrar humor incluso en las situaciones más difíciles. Nos reímos de nuestras desgracias, de los problemas que parecen no tener solución, de la familia, del amor, de la falta de plata… A veces nos reímos para no llorar, y otras veces nos reímos porque, sencillamente, la realidad es tan absurda que no queda otra opción.Lo colombiano tiene unas particularidades maravillosas. Nuestra manera de hablar, los códigos regionales, la relación con la familia, el ingenio para resolver las cosas y esa capacidad de encontrarle la comba al palo, como decimos nosotros. También tenemos una manera muy particular de convivir con el caos: podemos estar en medio de una tragedia y, aun así, aparece alguien con un comentario que nos hace reír.


Pero creo que no hay que entender cada referencia cultural para conectar con una historia. Quizás alguien que no haya crecido en Colombia no entienda todos los códigos, pero sí puede reconocer a un personaje que se mete en problemas por querer quedar bien, a alguien que se inventa una solución absurda para salir de un lío o a una familia que se quiere mucho, aunque a veces parezca empeñada en hacerse la vida imposible.


4. ¿Qué esperan llevarse de este encuentro con la comunidad de los Berkshires y qué

les gustaría que el público, especialmente los jóvenes latinos que están creciendo

entre dos culturas, se lleve de esta experiencia?


Espero llevarme, sobre todo, historias. Me gusta mucho encontrarme con la gente y descubrir cómo una misma película puede generar conversaciones, recuerdos y emociones completamente distintas dependiendo de quién la vea y de la historia que traiga consigo. Uno va a compartir su trabajo, pero también va dispuesto a escuchar y a dejarse transformar por ese encuentro.


Y a los jóvenes latinos que están creciendo entre dos culturas, es decirles que tienen una riqueza enorme: tienen más de una manera de mirar la vida, más de una forma de nombrar las cosas… Que pueden sentirse orgullosos de dónde vienen y, al mismo tiempo, construir su propio camino en el lugar donde están.


5. En los Berkshires existe una comunidad latinoamericana diversa, pero las oportunidades de disfrutar cine latinoamericano en pantalla grande son relativamente limitadas... ¿Qué importancia tienen para ustedes estas proyecciones fuera de los circuitos comerciales tradicionales y qué desafíos existen para distribuir cine colombiano/latino en Estados Unidos?


Desde mi experiencia como actor, creo que uno de los momentos más bonitos de hacer una película es cuando deja de ser un proyecto en el que trabajaste durante meses y empieza a encontrarse con la gente. Uno pasa mucho tiempo rodando, tomando decisiones, construyendo personajes, y después la película sale al mundo. Pero encontrarse con el público, ver cómo se ríe, qué le conmueve o qué preguntas le despierta la historia, complementa todo.


Que una película colombiana llegue hasta los Berkshires y pueda encontrarse con una comunidad latinoamericana que quizás lleva mucho tiempo lejos de su país es muy especial. Uno nunca sabe qué recuerdos puede despertar una historia, qué conversación puede provocar o qué tanto puede conectar a alguien con sus raíces.


En cuanto a la distribución, creo que uno de los grandes desafíos es conseguir que nuestras películas tengan oportunidades reales de ser vistas. En Colombia hay gente haciendo cine con muchísimo talento, con historias muy particulares y con una identidad propia, pero hacer una buena película no garantiza que encuentre su público.


Hay que abrir espacios, generar curiosidad y lograr que esas historias circulen más allá

de los festivales o de los circuitos habituales. Que nos conozcan.



6. ¿cómo perciben las oportunidades que tienen actualmente los actores colombianos

para construir carreras internacionales sin perder su identidad cultural? ¿Qué barreras

siguen existiendo?


Creo que hoy existen más posibilidades que antes. Las plataformas han cambiado la manera en que se producen y se consumen las historias, y eso ha permitido que actores y producciones colombianas lleguen a lugares que hace unos años parecían mucho más lejanos.


Un desafío creo yo es que muchas veces el actor latino llega a la industria internacional con una idea preconcebida sobre lo que puede interpretar. Todavía existen estereotipos y, en ocasiones, parece que para tener oportunidades afuera uno tuviera que encajar en una imagen muy específica de lo que significa ser latino. Y nosotros somos muchísimo más que eso. Tenemos una enorme diversidad de acentos, personalidades, historias y formas de ver el mundo.


Personalmente, creo que uno de los mayores valores que podemos aportar como actores colombianos es justamente nuestra identidad. Nuestra manera de hablar, nuestro sentido del humor, nuestra sensibilidad y la forma particular en que nos relacionamos con los demás. No creo que uno tenga que dejar de ser colombiano para construir una carrera internacional. Al contrario, creo que cuanto más auténtico sea uno, más posibilidades tiene de aportar algo diferente.


Al final, no se trata solamente de que nos abran las puertas de otras industrias, sino de que nuestras historias, nuestra mirada y nuestra manera de contar el mundo también tengan un lugar en ellas.


7.¿ Cuáles similitudes y diferencias en la lectura de la película esperan encontrar en las

audiencia latina de los Berkshires frente a la audiencia colombiana?


Creo que en Colombia hay cosas que la gente va a reconocer enseguida, porque hacen parte de nuestra cultura y de nuestra forma de ser. Y en los Berkshires, para muchos latinos, esas mismas cosas pueden despertar recuerdos o hacerlos sentir un poquito más cerca de casa.Pero también creo que hay cosas que nos conectan a todos, sin importar de dónde seamos: nuestras contradicciones, las relaciones y las situaciones absurdas en las que nos metemos los seres humanos.


A mí me da mucha curiosidad ver cómo reacciona la gente, de qué se ríe y con qué se identifica. Porque uno hace la película pensando en ciertas cosas, pero después llega el público y le encuentra sus propios sentidos.


8. En un momento en el que las comunidades inmigrantes enfrentan incertidumbre y

divisiones en Estados Unidos, ¿Qué rol tiene el humor y el cine?


Para mí el humor tiene algo maravilloso: nos permite hablar de cosas difíciles sin que necesariamente tengamos que hacerlo desde el dolor o la confrontación. A veces una risa abre una puerta que una discusión no consigue abrir.


Y creo que el cine hace algo parecido: nos permite ponernos en los zapatos de alguien más y entender un poquito mejor su realidad. Al final, todos necesitamos sentir que pertenecemos a algún lugar, que alguien nos entiende y que no estamos solos. Si una película logra generar eso, aunque sea durante un par de horas, ya está haceindo algo muy valioso.

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