El duelo migratorio: vivir entre dos tierras sin dejar de ser quien eres
- alexahnder
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Por:Stephanie Hernández, psicóloga por la Universidad de las Americas CDMX y maestra en Terapia Racional Emotiva Conductual por el ITREM
Migrar es una de las experiencias más profundas y más complejas que puede atravesar una persona. A menudo se habla de la migración como una oportunidad, un acto de valentía o un sacrificio necesario para alcanzar una mejor calidad de vida. Sin embargo, rara vez se hablamos del gran costo emocional que esto nos conlleva.

Porque migrar no es solo cambiar de país es dejar atrás una vida conocida.Una red de apoyo, la familia, los momentos con los amigos, esos lugares que son parte de nosotros, nuestro platillo favorito…¡Y de pronto tenerlo todo arrebatado de golpe!, eso, inevitablemente duele.
Las opciones son innumerables: la tiendita de la esquina, el olor del pan recién hecho, el mercadito con frutas y verduras frescas; caminar a un destino sin depender del auto, (como sí sucede aquí en los Berkshires); la calidez (o incluso ese saludo espontáneo) de la gente del barrio; el olor de la casa propia y el de la casa de los padres… en fin, ¡la lista no tiene fin!
Independientemente de las razones que llevan a una persona a migrar (seguridad, estudios, amor, trabajo o el deseo de un futuro más estable) toda migración implica pérdidas. Algunas son visibles; otras, profundamente profundas y silenciosas. Todas dejan huella.
Entonces… ¿qué es el duelo migratorio?

El duelo migratorio es el proceso emocional que experimenta una persona al separarse de su lugar de origen y de los elementos que le daban sentido de identidad y pertenencia: la cultura, la lengua, las costumbres, el estatus social y la forma cotidiana de habitar el mundo.
Desde la psicología, este tipo de duelo ha sido descrito como múltiple, parcial y recurrente¹.
Es múltiple porque no se pierde una sola cosa, sino muchas a la vez.
Es parcial porque aquello que se perdió sigue existiendo, pero ya no está disponible.
Y es recurrente porque puede reactivarse en distintos momentos de la vida.
A diferencia de otros duelos, como la ausencia de un ser querido, el duelo migratorio no siempre es reconocido socialmente. No hay rituales claros, no hay permiso cultural para vivirlo abiertamente (como el típico y nada recomendable emborracharse por despecho de la expareja).
Incluso muchas personas sienten que “no deberían quejarse”, porque migrar fue una decisión o porque “están mejor que antes”. Sin embargo, la evidencia científica es clara: el dolor emocional no invalida la decisión migratoria³
Okey ya entendí qué es pero... ¿todos pasamos por el duelo migratorio?
La respuesta sencilla es no, no todas las personas migrantes vivimos el duelo migratorio de la misma manera ni con la misma intensidad. Influyen múltiples factores: la edad, el momento del ciclo vital, el apoyo social, la estabilidad migratoria, la personalidad, las experiencias previas de pérdida y el contexto cultural.

Otros ejemplo:
Migrar por amor no elimina el dolor de extrañar.
Migrar por estudios no borra la nostalgia de los amigos.
Migrar por seguridad no anula el duelo por lo que se dejó atrás.
El duelo migratorio no es señal de debilidad. Es una respuesta humana ante una ruptura profunda con la vida conocida.

¿Y sus etapas?
El duelo migratorio no sigue un camino lineal ni tiene un inicio y un final claros. Sin embargo, muchos especialistas han identificado etapas emocionales comunes, que pueden aparecer, superponerse o repetirse a lo largo del tiempo¹.
Idealización del nuevo país, con expectativas de mejora y esperanza.
Choque con la realidad, donde aparece el desarraigo y la frustración.
Ambivalencia emocional, al convivir gratitud y tristeza al mismo tiempo.
Reconstrucción, cuando se comienzan a crear nuevas rutinas y vínculos.
Identidad híbrida, en la que se integran la cultura de origen y la de acogida.
Estas etapas no son rígidas. Una persona puede sentirse adaptada durante años y, de pronto, experimentar un retroceso emocional ante un evento significativo: el nacimiento de un hijo y no tener a sus seres queridos cerca para compartir el momento, una fecha importante, una visita al país de origen o una pérdida familiar.

Desde la psicología, para hacerle frente, se han identificado varias estrategias que ayudan a transitar el duelo migratorio de forma más saludable:
Reconocer y validar el duelo, sin minimizarlo ni compararlo.
Mantener rituales culturales que conecten con las raíces.
Construir comunidad en el nuevo entorno.
Aceptar la mezcla emocional como parte del proceso.
Hablar del dolor, en lugar de guardarlo en silencio.
El objetivo no es olvidar de dónde venimos, sino integrar nuestra historia personal en la vida que estamos construyendo ahora.
Conclusión: Reinventarse sin borrarse
Migrar exige reinventarse: aprender nuevos códigos, adaptarse a otra cultura, reconstruir redes sociales y redefinir roles personales y familiares, en algunos casos implica aprender un nuevo idioma. Este proceso puede ser agotador, pero también profundamente transformador.

Estudios en psicología intercultural muestran que muchas personas migrantes desarrollan una identidad bicultural o híbrida, que integra elementos de ambas culturas y puede convertirse en una fuente de fortaleza emocional y resiliencia²
No se trata de elegir entre una identidad u otra, ¡sino de permitirse ser ambas!
Reinventarse no significa dejar de ser quien eres.
Significa ser quien eres en un contexto distinto.
La investigación muestra que las personas que logran honrar su cultura de origen mientras construyen una vida significativa en el nuevo país presentan mayor bienestar psicológico y menor sensación de pérdida crónica³
Seguimos siendo nosotros, solo que más conscientes, más fuertes y sobre todo,más resilientes.
Cierre necesario
Migrar no nos rompe.
Nos transforma.
No somos completamente de aquí,
pero tampoco dejamos de ser de allá.
Somos de los recuerdos que llevamos,
de las personas que amamos,
y de las raíces que seguimos sembrando,
incluso en tierra nueva.
Y eso también es hogar…
Referencias:
1Achotegui, J. (2017). La inteligencia migratoria: Manual para comprender y acompañar el duelo migratorio. Barcelona: Editorial UOC.
2.Berry, J. W. (2017). Theories and models of acculturation. In S. Schwartz & K. Luyckx (Eds.), Oxford handbook of acculturation and health (pp. 15–27). Oxford University Press.
Boss, P. (2021). The myth of closure: Ambiguous loss in a time of pandemic and change. New York, NY: W. W. Norton & Company.
3García-Ramírez, M., de la Mata, M., Paloma, V., & Hernández-Plaza, S. (2024). Migratory grief: A systematic review. Frontiers in Psychiatry, 15, 1303847. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2024.1303847





