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¿Resort de lujo en Elm Court? Stockbridge se acerca a una decisión clave

  • 2 mar
  • 2 Min. de lectura

STOCKBRIDGE, Massachusetts — El prolongado esfuerzo por transformar la histórica mansión Elm Court, una joya arquitectónica de la era dorada construida en 1886, en un complejo turístico de lujo podría acercarse a un momento decisivo. La Junta Selecta (Select Board) de tres miembros reanudará el próximo 12 de marzo una audiencia pública para continuar evaluando la solicitud enmendada de permiso especial presentada por la empresa desarrolladora Vanderbilt Berkshires Estate, liderada por Linda Law. En esa sesión, prevista para las 6:30 p.m. el órgano podría emitir una decisión.


La contrucción fue contemplada orignalmente como una casa de tamaño modesto para el matriomonio de Emily T. Vanderbilt y su esposo, William D. Sloane. Sin embargo, a finales de 1885, el padre de Emily, el magnate ferroviario William Henry Vanderbilt, murió repentinamente, dejando a cada uno de sus ocho hijos una herencia de $10,000,000. Con el dinero dejando de ser una limitación para los Slone, los planes para la vivienda cambiaron a medida que la familia crecía.



Poco más de 140 años después ahora el proyecto contempla una inversión estimada entre 70 y 80 millones de dólares para reconvertir la propiedad de 89 acres ubicada en 310 Old Stockbridge Road (con parte del frente y la entrada principal en el vecino municipio de Lenox) en un “resort integral”. El plan incluye 26 suites en la Mansión Principal (Manor House), 12 edificios tipo lodge con cuatro unidades cada uno y 38 viviendas residenciales en formato condominio.


Foto Elm Court
Foto Elm Court

Entre las amenidades proyectadas figuran un restaurante público con capacidad para 60 personas y un spa de 15,000 pies cuadrados. La solicitud enmendada, que abarca 758 páginas e incluye un estudio de tráfico de 500 páginas, concluye que el desarrollo no generaría impactos significativos en la circulación local.


De concretarse, el proyecto podría tener efectos mixtos para los residentes de Stockbridge: por un lado, aumentaría la base impositiva local gracias a una inversión estimada entre 70 y 80 millones de dólares, lo que potencialmente fortalecería las finanzas municipales y aportaría $1.26 millones para vivienda asequible; además, generaría empleos en construcción y en el sector turístico.


Sin embargo, también podría incrementar el tráfico en vías como Old Stockbridge Road, elevar el valor de las propiedades cercanas (y con ello las evaluaciones fiscales) y profundizar la presión sobre el mercado inmobiliario local al sumar viviendas de alto costo, reavivando el debate sobre el equilibrio entre desarrollo económico, preservación histórica y calidad de vida en la comunidad.

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