MASSACHUSETTS DEBATE SI ACEPTAR PROGRAMA DE BECAS EDUCATIVAS IMPULSADO POR TRUMP
Por: Sam Drysdale SHNS
Una organización estatal sin fines de lucro ha expresado su respaldo al controvertido programa de créditos fiscales para becas educativas de la administración Trump, una postura que la enfrenta con una coalición de sindicatos de maestros, organizaciones de derechos civiles y defensores de la educación pública que han pedido a la gobernadora Maura Healey que rechace la participación de Massachusetts.
El Consejo de Organizaciones sin Fines de Lucro de Massachusetts (MCN, por sus siglas en inglés) ha manifestado su «firme apoyo» al programa de Crédito Fiscal para la Libertad Educativa, que permitiría a los contribuyentes obtener créditos fiscales federales por sus donaciones a organizaciones que ofrecen becas educativas para estudiantes desde el jardín de infancia hasta el último año de secundaria. Cada estado debe decidir si participa en el programa, y Healey todavía no ha anunciado si Massachusetts se incorporará.
El debate gira en torno a si Healey debería permitir la participación de Massachusetts en el programa, cuyos créditos fiscales comenzarían a aplicarse en 2027, y si este mecanismo ampliaría los servicios educativos para todos los estudiantes del estado o terminaría destinando principalmente recursos al pago de matrículas en escuelas privadas y a organizaciones nacionales que administran becas.
Jim Klocke, director del MCN, sostuvo que el programa podría atraer cientos de millones de dólares anuales en nuevos recursos federales a Massachusetts. Según explicó, dado que la gran mayoría de los estudiantes del estado asiste a escuelas públicas, las organizaciones sin fines de lucro terminarían dirigiendo hacia ellos la mayor parte de los beneficios.
«Creemos que esta es una excelente oportunidad para que las organizaciones sin fines de lucro dedicadas a los servicios educativos, independientemente de su tamaño, reciban más fondos federales, amplíen gradualmente su base de donantes, atiendan a más niños y desarrollen servicios todavía más creativos para ayudarlos, especialmente a quienes más lo necesitan», afirmó Klocke.
El director señaló que algunas organizaciones ya cuentan con estructuras para distribuir becas, mientras que otras podrían desarrollarlas durante los próximos años.
«Este es un excelente mecanismo, no solo para ampliar los servicios educativos. También es una gran herramienta para ayudar a las organizaciones sin fines de lucro a atraer nuevos donantes interesados en la educación, y creemos que impulsará una enorme cantidad de innovaciones creativas en los servicios educativos durante los próximos cinco a diez años», agregó.
Sin embargo, los opositores al programa advirtieron que sus regulaciones podrían dificultar la participación de organizaciones comunitarias sin fines de lucro y favorecer a entidades creadas específicamente para administrar becas destinadas a escuelas privadas.
Viviana Abreu-Hernández, presidenta del Centro de Presupuesto y Políticas Públicas de Massachusetts, explicó que uno de los requisitos establece que las organizaciones encargadas de otorgar becas deben destinar al menos el 90 % de sus ingresos a estas ayudas, mientras que los gastos administrativos no pueden superar el 10 %. Según advirtió, esta condición podría obligar a las organizaciones a crear estructuras independientes y modificar considerablemente sus modelos de funcionamiento.
Klocke rechazó esas preocupaciones.
«Nosotros tenemos una perspectiva diferente», respondió. «Esto no exigirá que las organizaciones transformen por completo su funcionamiento. En realidad, se trata de un nuevo mecanismo para obtener financiamiento adicional. El requisito del 90 % existe para garantizar que prácticamente todos los recursos lleguen a los estudiantes. Es una buena práctica de administración».
Jessica Tang, presidenta de la filial de Massachusetts de la Federación Estadounidense de Maestros (AFT), consideró que las organizaciones sin fines de lucro que apoyan la iniciativa podrían estar basándose en expectativas demasiado optimistas sobre los beneficios que recibirían.
«Realmente creo que las han llevado a pensar que se beneficiarán cuando, en realidad, la evidencia que tenemos frente a nosotros demuestra que quizá reciban una porción mínima de los fondos, pero serán las escuelas privadas las que se beneficiarán de manera abrumadora», afirmó Tang.
La dirigente sindical argumentó que las normas federales impedirían que Massachusetts estableciera sus propios criterios para garantizar que los recursos lleguen a los estudiantes de escuelas públicas o a quienes enfrentan mayores necesidades.
«Se está permitiendo que las organizaciones que otorgan becas y operan en varios estados utilicen esos fondos», explicó. «Y no podemos excluir de nuestro estado a esas organizaciones multiestatales. Por eso sabemos lo que ocurrirá: las grandes organizaciones que ya se han establecido en otros estados republicanos, donde existen numerosos programas de vales educativos, llegarán masivamente a Massachusetts».
La Asociación de Maestros de Massachusetts (MTA) y AFT Massachusetts forman parte de una nueva coalición estatal denominada Protect Our Public Schools (Protejamos Nuestras Escuelas Públicas), que ha solicitado a Healey que no participe en el programa.
La coalición sostiene que el sistema de créditos fiscales desviaría recursos hacia la educación privada en lugar de fortalecer las escuelas públicas.
«Durante mucho tiempo, el objetivo de los sectores radicales contrarios a la educación pública ha sido sustituir el ideal democrático —creado en Massachusetts— de escuelas públicas que atienden a todos los estudiantes por una nueva visión: entregar fondos públicos a escuelas privadas y regresar a un sistema educativo fundamentalmente segregado y desigual», declaró el lunes Vatsady Sivongxay, director ejecutivo de Massachusetts Education Justice Alliance – Education Fund.
«Las nuevas regulaciones federales publicadas la semana pasada son incluso peores de lo que esperábamos. Si Massachusetts permite que este programa federal de vales educativos opere en nuestro estado, tendrá un impacto negativo considerable en nuestras escuelas públicas y en los estudiantes a quienes atienden. Y una vez que abramos las puertas a estos vales, será difícil recuperarnos cuando inevitablemente enfrentemos la ola de fraude, discriminación y uso indebido del dinero de los contribuyentes que ya han experimentado otros estados con programas similares», agregó.
Por su parte, el MCN sostiene que el programa complementaría los fondos federales existentes para la educación, en lugar de sustituirlos.
Las posturas encontradas entre organizaciones sin fines de lucro añaden una nueva dimensión al debate sobre si Massachusetts debería aceptar el programa federal. Ambas partes consideran que las regulaciones serán determinantes para establecer qué estudiantes y organizaciones terminarán beneficiándose.
Durante los últimos meses, cuando se le ha preguntado si incorporaría a Massachusetts al programa, Healey ha respondido que necesita más información del gobierno federal. Aunque el Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó la semana pasada una propuesta de regulaciones, la gobernadora aseguró que todavía requiere mayores aclaraciones.
Su rival en las elecciones generales, Mike Minogue, no solo ha declarado que incorporaría a Massachusetts al programa, sino que incluso afirmó que «es una de las principales razones por las que me estoy postulando».
Hasta octubre, Healey era una de los 20 gobernadores que todavía no habían aceptado participar en la iniciativa, la mayoría de ellos al frente de estados gobernados por demócratas.
De los 30 estados que ya se han incorporado al programa de créditos fiscales, muchos están dirigidos por gobernadores republicanos, aunque no todos. Algunos gobernadores demócratas, como Kathy Hochul, de Nueva York, también han decidido que vale la pena apostar por esta iniciativa.
Asimismo, organizaciones como Democrats for Education Reform (Demócratas por la Reforma Educativa) han intentado convencer a gobernadores como Healey de que Massachusetts debería tomar la misma decisión.



