JEREMY MIRANDA ABRE OPALISSE, SU PROPIO SALÓN DE BELLEZA EN PITTSFIELD
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Actualizado: hace 2 días

Un nuevo salón de belleza abrió sus puertas hace apenas un par de semanas en Pittsfield y busca llevar el estilo de sus clientes a otro nivel: Opalisse. Ubicado en el 11 de Newell Street, casi esquina con Elm Street, detrás de este nuevo proyecto se encuentra Jeremy Miranda, de padres salvadoreños y pese a contar con 23 años ya acumula casi ocho años de experiencia entre tijeras, cortes, color y diferentes estilos, una trayectoria que ahora lo llevó a apostar sus ahorros y asumir nuevas responsabilidades para abrir su propio negocio.
“Abrir mi propio salón ha sido un sueño hecho realidad. Ahorré y puse enfoque mis ideas y habilidades para crear consultas más cómodas y ofrecer una atención personalizada a cada cliente. Ha sido un reto, sin duda, considerando la cantidad de salones que hay en Pittsfield, ¡pero me encanta la competencia! contó Miranda", contó Miranda.
Pero para Jeremy llegar hasta aquí también requirió hacer sacrificios. Miranda, quien habla español e inglés con fluidéz, reconoce que hubo un momento en el que no estaba completamente seguro de asumir el riesgo que significaba emprender por su cuenta.
“Para llegar aquí, hice sacrificios que me llevaron a emprender mi propio negocio como artista. No estaba tan seguro como lo estoy ahora”, explicó. Hoy, después de finalmente abrir las puertas, dice sentirse “más confiado y emocionado por aceptar nuevos clientes y clientes existentes”.

Pero la historia de Opalisse comenzó mucho antes de encontrar un local. Miranda se interesó por el estilismo alrededor de los 15 años y desde entonces comenzó a visualizarlo no simplemente como algo que disfrutaba hacer, sino como una profesión con la que podía construir su futuro.
“A los 15 años me llamó mucho la atención lo que es la cosmetologia y. Siempre tuve interés en peinados, color y entre otros trabajos que ahora realizo día a día. ¡Me encanta ver el resultado y saber que pude hacer un cambio positivo en la vida de las personas!" , recordó Miranda.
Así con el transcurrir de los años lo que comenzó como un interés durante su adolescencia terminó convirtiéndose en una profesión. A lo largo de casi ocho años, Miranda pasó de aprender el oficio a trabajar directamente con clientes y desarrollar la experiencia que eventualmente lo empujaría a dar ese paso de pensar en tener un espacio propio.
La oportunidad llegó tras platicar con su padre quien lo animó a abrir su propio espacio y fue cuando comenzó a buscar distintos locales en Pittsfield. Entre las opciones que encontró estuvo el espacio de Newell Street, que años atrás ya había funcionado como salón de belleza lo que facilitó las cosas. A partir de ahí comenzó otro proceso: preparar el establecimiento, obtener los permisos necesarios y reunir los recursos para finalmente abrir Opalisse.
La respuesta durante las primeras semanas ha sido alentadora. Opalisse apenas cumple su segunda semana de operaciones y Miranda asegura que ya tiene citas programadas hasta octubre, aunque continúa recibiendo nuevos clientes.
“En este momento, mi agenda se encuentra bastante ocupada. Estoy programando citas desde la fecha actual hasta octubre, continúo aceptando nuevos clientes”, dijo.
Recientemente, además, tuvo la oportunidad de trabajar con un grupo de siete u ocho jóvenes para una quinceañera. La experiencia le permitió no solamente realizar su trabajo, sino convivir y conocer mejor a quienes confían en él para momentos importantes de sus vidas.

Esa conexión personal es precisamente una de las partes de su profesión que más valora. Para Miranda, una visita al salón puede convertirse en algo más que los minutos necesarios para cambiar un corte, un color o un estilo.
“La conexión con mis clientes es fundamental en mi trabajo. Va más allá de un buen corte, color o estilo; se trata de crear un espacio cómodo donde se sientan escuchados y seguros. A menudo, nuestras conversaciones van más allá del cabello, compartiendo momentos de nuestras vidas. Esta confianza y conexión le dan un significado especial a mi profesión”.
Después de tantos años escuchando esas conversaciones, no identifica una sola historia que haya cambiado su manera de pensar. Más bien, considera que ha sido el conjunto de experiencias compartidas por sus clientes lo que ha terminado influyendo en él.
“Dentro de todas, he escuchado historias de personas que también me motivan a seguir esta carrera, a impulsarme más y a ayudar a las personas”, aseguró.
Actualmente, Opalisse ofrece servicios de cabello para hombres y mujeres, incluyendo cortes, coloración, highlights, balayage, permanentes, tratamientos y diferentes estilos. Un corte para hombre cuesta alrededor de $40 y uno para mujer alrededor de $55, mientras que el costo de otros servicios depende del trabajo solicitado.
Miranda considera que la atención personalizada será una de las principales características del nuevo negocio. Su objetivo es que los clientes encuentren un espacio donde puedan sentirse cómodos y, sobre todo, confiar en la persona encargada de trabajar con su imagen.
“En mi salón les espera una experiencia única. No es solo un lugar para arreglarse el cabello, sino un espacio donde las personas se puedan sentir escuchada, cómodas y bien atendidas. Conozco a cada cliente, entiendo sus necesidades y me aseguro de que cada visita sea personalizada", explicó.

Esa confianza cobra especial importancia, dice, cuando se trata de algo tan personal como la apariencia.
“Cuando un cliente se sienta en mi silla, deposita en mí su confianza y estoy para brindarles una experiencia única y personalizada. Considero esta confianza un privilegio y me comprometo a que cada cliente se sienta escuchado, cómodo y seguro de recibir un servicio de alta calidad”.
Por ahora, Miranda espera eventualmente incorporar más personal y sumar servicios como uñas, pestañas y extensiones de cabello, con la intención de ampliar las opciones disponibles para sus clientes.
Puede contactarlo y agendar su visitar al 413-242-6531



