DOS CADENAS PERPETUAS POR EL ASESINATO DE UN JOVEN DE PITTSFIELD Y OTRO DE CHICOPEE EN VERMONT
Un hombre de Vermont pasará el resto de su vida en una prisión federal por asesinar a dos jóvenes de Massachusetts durante una disputa vinculada con el tráfico de drogas y posteriormente ocultar sus cuerpos.
Theodore Bland, de 31 años, recibió el lunes dos cadenas perpetuas consecutivas por las muertes de Jahim “Debo” Solomon, residente de Pittsfield, y Eric “E” White, originario de Chicopee. Ambos tenían 21 años.
La sentencia fue dictada por el juez federal William K. Sessions III durante una audiencia celebrada en Burlington, Vermont. Bland evitó un posible juicio en el que podía enfrentar la pena de muerte después de admitir su responsabilidad en los dos homicidios y aceptar que cumpliría una cadena perpetua después de la otra.
Los asesinatos ocurrieron en octubre de 2023 dentro de una casa móvil en Lowell, Vermont. Los cuerpos de Solomon y White fueron encontrados aproximadamente dos semanas después en la localidad de Eden.
Según la reconstrucción presentada por la Fiscalía federal, Bland le disparó a White en la cabeza mientras dormía. Solomon recibió inicialmente un disparo en el pecho cuando regresaba del baño y quedó gravemente herido. Al observar que todavía respiraba, Bland volvió a dispararle cuatro veces en el rostro.
Los fiscales sostuvieron que el ataque estuvo motivado por una deuda de drogas que Bland tenía con las víctimas, así como por su intención de apoderarse de las sustancias y armas que llevaban consigo. Después de matarlos, tomó esos objetos y recurrió a amenazas para obligar a otras personas a ayudarlo a encubrir los asesinatos y deshacerse de los cuerpos.
La noche del 12 de octubre de 2023, Bland regresó a la casa móvil acompañado por Dilan Jiron y Amanda Laraway. Armado, obligó a Jiron a envolver los cuerpos con láminas de plástico y dio a entender que podría matar a sus acompañantes si se negaban a colaborar.
La Fiscalía describió los asesinatos como unos de los actos más graves procesados en el distrito federal de Vermont durante los últimos años. También afirmó que Bland habló de los crímenes con varias personas, se atribuyó abiertamente la responsabilidad y llegó a burlarse de la manera en que murieron los jóvenes.
Durante la audiencia, las madres de Solomon y White estuvieron presentes para escuchar la sentencia por la vida de sus hijos fallecidos y describieron el vacío que dejaron y todos los momentos familiares que nunca podrán compartir nuevamente con ellos.
Belinda Vargas, madre de White, recordó que su hijo era profundamente querido por sus familiares y amigos y que su vida cambió para siempre con su muerte. Susan Taliafero, madre de Solomon, manifestó que deseaba que Bland recibiera la pena capital y explicó que su familia tuvo que cubrir alrededor de $36,000 en gastos relacionados con el funeral, el entierro y la lápida.
Una amiga de White también recordó que el joven era padre y todavía tenía toda una vida por delante.
El juez reconoció que ninguna sentencia podría eliminar el dolor causado a las familias. Además de imponer las dos cadenas perpetuas consecutivas, ordenó a Bland pagar $12,505 en restitución al Vermont Center for Crime Victim Services y $700 en costos judiciales.
Aunque técnicamente se estableció un periodo de cuatro años de supervisión federal en caso de que algún día saliera de prisión, cualquier liberación dependería de una medida extraordinaria, como un acto de clemencia o una liberación compasiva provocada por una enfermedad grave.
La defensa aseguró que Bland comprende que probablemente morirá en prisión y que está arrepentido por sus acciones. El acusado manifestó ante el tribunal que espera compensar parte del daño ayudando a otras personas encarceladas.
La Fiscalía federal de Vermont contaba inicialmente con autorización del Departamento de Justicia para solicitar la pena de muerte. Sin embargo, los fiscales retiraron esa posibilidad como parte del acuerdo mediante el cual Bland reconoció haber provocado ambas muertes y aceptó las cadenas perpetuas consecutivas.
“El asesinato de dos personas cometido por Theodore Bland fue depravado y violento, y tuvo como objetivo conseguir mayores ganancias ilícitas dentro del tráfico de drogas. Este caso es un escalofriante recordatorio del enorme peligro que representa la combinación del narcotráfico y las armas de fuego”, declaró el primer fiscal federal adjunto Jonathan A. Ophardt.
El funcionario agradeció a los familiares y amigos que participaron en la audiencia y aseguró que sus testimonios mostraron las verdaderas consecuencias de los asesinatos.
“Como ellos dejaron claro, dos cadenas perpetuas consecutivas nunca borrarán el daño y el dolor provocados por la violencia de Bland”, agregó Ophardt.
Craig Tremaroli, agente especial a cargo de la oficina del FBI en Albany, afirmó que Bland se dedicaba a distribuir narcóticos mortales en las calles de Vermont y que su decisión de recurrir al asesinato lo llevará a permanecer encarcelado durante el resto de su vida.
“Este caso y la sentencia posterior demuestran el compromiso inquebrantable del FBI de trabajar con nuestros colegas del Departamento de Justicia y con las agencias de todos los niveles para utilizar nuestros recursos y garantizar que los criminales que aterrorizan a nuestras comunidades mediante actos despiadados de violencia y la venta de drogas y armas peligrosas rindan cuentas con todo el peso de la ley”, declaró Tremaroli.
El mayor Ashley Barnes, comandante de la División de Investigaciones Criminales de la Policía Estatal de Vermont, destacó el impacto que el caso tuvo en todo el estado.
“Este crimen conmocionó a Vermont por su crueldad y dejó a las familias de dos jóvenes con un dolor que nunca terminará”, afirmó Barnes. “Agradecemos sinceramente a nuestros colaboradores de las agencias federales, estatales y locales que trabajaron unidos para localizar a las víctimas, identificar al responsable y garantizar que enfrentara la justicia”.
El doble homicidio forma parte de una investigación más amplia sobre una red interestatal de tráfico de drogas. Al menos ocho personas han enfrentado cargos en el tribunal federal, mientras que otros participantes con una presunta responsabilidad menor fueron acusados en tribunales estatales.
La investigación reunió a la Policía Estatal de Vermont, el FBI, la Administración para el Control de Drogas y el Departamento de Policía de Morristown, entre otras agencias.



