Afterbirth: el documental que rompe el silencio sobre la depresión posparto
- 13 abr
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Este 4 de mayo a las 6:30 PM, en el Berkshire Athenaeum, se llevará a cabo un evento abierto al público que toca una de las experiencias más silenciadas dentro de nuestra comunidad: la proyección del documental Afterbirth, un cortometraje creado por la comunidad latina en Pittsfield que aborda la depresión posparto a través de testimonios reales de mujeres en los Berkshires.

Porque hay historias que no se dicen. No porque no existan, sino porque duelen demasiado para ponerlas en palabras. Historias que se viven en silencio, entre el cansancio, la culpa y el miedo de una mujer a ser juzgada. Historias que a veces comienzan con una pregunta que pocas madres se atreven a decir en voz alta: ¿por qué no me siento feliz?
De ese silencio nace Afterbirth un documental hecho por amigos: Maria Elisa, Laura, Xara y Melchor. No como un proyecto documental planeado desde el inicio, sino como una necesidad. Todo comenzó en una conversación sencilla, casi casual, dentro de una reunión comunitaria de Katunemo para decidir las próximas obras artísticas a exhibir.

“Me gustaría plasmar un sentimiento que viví cuando fui mamá… en un video, en una entrevista, en un escrito”, recuerda Xara proponer, y lo que en un principio parecía una idea más dentro de una exposición terminó creciendo hasta convertirse en un cortometraje. “Decidimos hacerlo… para que otras personas entiendan que no son las únicas”, añade Laura.
Y la verdad es que no lo son, aunque muchas veces así se sienta.
María Elisa, que es la lider del proyecto de interpretación local Language Justice Solutions lo entendió después, cuando las piezas comenzaron a encajar mientras hacía su trabajo. “No fue hasta que hice una interpretación sobre depresión postparto que me di cuenta de que yo pasé por eso… era como que todo: check, check, check”. Lo que antes parecía confuso empezó a tener nombre. “El sentimiento de culpa fue lo más grande para mí… me sentía abrumada, sentía que no estaba haciendo lo suficiente”. Esa culpa, explica, no llegaba sola: “Sentía culpa total de no estar con mi niña… de necesitar un espacio para estar yo sola. Era como un torbellino de emociones muy grandes y no podía explicar la razón”.

Esa imposibilidad de nombrar lo que se siente atraviesa muchas de las historias. También la de Xara, quien pone rostro al documental. Su testimonio no parte de una teoría, sino de la experiencia directa: la maternidad vivida en soledad, en un país nuevo, sin red de apoyo. “No estaba muy preparada cuando tuve la noticia de ser mamá… me negué al principio, pero tomé la decisión con todo lo que eso significa”.
A los seis meses de haber tenido a su hija, migró a Estados Unidos. Y ahí comenzó otra etapa: “Estaba solita… no conocía a nadie, no tenía amigos, no tenía nada”. Trabajaba de noche, mientras intentaba sostener una vida que sentía fuera de control. “Lo que me fue consumiendo fue pensar que no iba a ser suficiente para ella… ni para mí misma. Todo era mediocre en mi mente: como mamá, como persona, como mujer”.

Ese pensamiento, el de no ser suficiente, aparece una y otra vez, incluso cuando todo alrededor dice lo contrario. “Aunque te digan que lo estás haciendo bien… uno no se lo cree”recuerda.
El proyecto comenzó formalmente en 2024 pero avanzar no fue sencillo. No por falta de historias, sino por el miedo a contarlas. “Hubo muchas mujeres que atravesaron depresión postparto, pero no quisieron hablar”, explica Laura, productora junto con Melchor del cortometraje. Intentaron distintos formatos: cuestionarios, blogs, entrevistas. Al final, solo tres mujeres aceptaron compartir su experiencia, y solo una con el rostro descubierto frente a la cámara.

Ese silencio no es casual como dice Maria Elisa “está atravesado por desinformación, por miedo institucional, por la vulnerabilidad de muchas mujeres inmigrantes. Existe la idea, a veces alimentada por rumores o experiencias previas, de que expresar una crisis emocional puede tener consecuencias graves legalmente, incluso relacionadas con el sistema de protección infantil. Y entonces, lo que debería decirse, se guarda. Y mientras más se guarda, más se está sola, y entre más sola más nos aislamos” señala Maria Elisa.
Las tres historias que componen Afterbirth no son idénticas, pero se reconocen entre sí. Se conectan en lo que no se dice, en lo que se oculta detrás de cada experiencia de vida, en lo que muchas veces ni siquiera se sabe nombrar. La mayoría de las participantes atravesaron este proceso sin información, sin acompañamiento, sin entender del todo qué estaba pasando con sus cuerpos o sus emociones.

El miedo sigue ahí. “Muchas mujeres piensan que si digo que estoy pasando por una crisis… van a pensar que no soy apta para cuidar de mis hijos” señala Xara.
Y así, el silencio crece, pero también ocurre algo cuando alguien decide hablar primero:“cuando alguien alza la mano… muchas empiezan también”, dice Laura. Y entonces aparece otra posibilidad: la de compartir, la de reconocerse, la de dejar de sentirse sola.
En ese sentido, el proyecto no es solo un cortometraje. Es también un proceso personal de aprendizaje. “Es algo que estoy haciendo por mí y para mí… para dar a conocer lo que yo sentí”, dice Xara. Pero hacer el documental también implicó tiempo, esfuerzo y volver a mirar lo que duele. “Tuve que hacer bastantes piruetas para sacar tiempo… entre mi vida, mi trabajo y mi hija para hacerlo”.
La intención de Afterbirth no es únicamente informar. Es mostrar, sentir y nombrar lo que muchas no han podido decir. “La idea era demostrar la vulnerabilidad… cosas que uno tapa, mostrar un antes y un después”.

Ese “antes” la persona que una era antes de ser madre y ese “después”, la que intenta reconstruirse en medio de todo ,conviven en cada testimonio.
Y en ese recorrido hay algo que las tres experiencias en el material de 20 minutos comparten: no existe una manera perfecta de vivir la maternidad, porque nunca se está preparado para lo que es ser mamá… emocionalmente no nos preparamos.
Por eso el mensaje del documental no llega como consigna, sino como una invitación abierta para desestigmatizar el tema: entender que pasar por momentos así es parte del proceso. Que es válido sentir dudas, miedo, incluso arrepentimiento. Que decir “no lo estoy pasando bien” no debería ser motivo de juicio, sino el inicio de una conversación.
Al finalizar la proyección los participantes podrán debatir e intercambiar ideas con un panel de expertos del tema. El documental propone dos cosas simples, pero profundas: si lo estás viviendo, alza la mano y busca ayuda. Y si estás al lado de alguien que lo vive, escucha, acompaña.
Datos del evento:
Fecha: 4 de mayo
Hora: 6:30 PM
Lugar: Berkshire Athenaeum
Duración: Aproximadamente 20 minutos
Costo de entrada: Gratuita



