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Voz
Ayer el cuerpo colapsó. Una migraña intensa me obligó a frenar, a apagar luces, a cerrar los ojos. Pero lo que tardé en entender es que no era solo cansancio físico. Mi cuerpo estaba colapsando por algo más profundo: por no poder expresarme libremente. Ser activista y parte de una comunidad migrante en medio de una tormenta constante es un acto de equilibrio permanente. Vivimos atravesados por noticias que duelen, que indignan, que desbordan. La intervención histórica de Es
10 ene2 Min. de lectura
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